“Y tomando a la niña por la mano, le dijo: Talita cum (que traducido significa: Niña, a ti te digo, ¡levántate!)” . Marcos 5:41 A continuación, relataré un episodio de la vida de un padre matsigenka, creyente evangélico, a quien llamaré Diosconnosotros. Él vive actualmente en una comunidad nativa del Bajo Urubamba, en un afluente del río Picha. Diosconnosotros convive con Ladelamiradasilenciosa, una mujer ashaninka. Dice que ella no habla castellano, aunque lo entiende, y lo he comprobado: se puede mantener una conversación elemental con algunas señas, pero la comunicación más profunda se da con la mirada. Ella posee una mirada transparente, acogedora, lírica. Es posible verla interiormente, y ella a ti, con facilidad. Diosconnosotros, en cambio, tiene una mirada desconfiada. Parece un matsigenka experimentado, que ya ha visto todas las artimañas que el chori —el extranjero— puede hacer con la palabra y la letra. Por eso desconfía. Más bien diría que tiene la “mirada de pendejo”, ja, j...
Crónica de un evento sanitario que tuvo lugar en un hospital de la ciudad del Cusco, y que involucra a los siguientes actores y actrices: a un galeno que pasa sus días misio y aburrido en una ciudad amazónica; a tres galenos, dos varones y una mujer, que laboran en un hospital citadino; a una persona adulta mayor de la selva, del pueblo asháninca, que hace de paciente; a la hija de ésta, adulta, castellano hablante, y que hace de mujer tímida; a un par de intérpretes matsigenka que traducen desde el teléfono celular; y, a mi persona, un entusiasta voluntario que apetece escribir anécdotas. En resumen, esta crónica, evidencia que algunos profesionales de la salud intentan meternos el dedo mientras que otros lo hacen, literalmente. La solución es la clínica Mi compañero, en Quillabamba, me llama por teléfono y me dice que Yolanda, una mujer de 61 años de edad, de una comunidad nativa asháninca del Bajo Urubamba, ha llegado al hospital debido a constantes y fuertes dolores estomacal...