Cusco, jueves 30 de junio de 2022, día de los Santos Protomártires Romanos
A continuación, las incidencias de una pacientita de dos meses de nacida, Luana, que llegó hoy al hospital Regional del Cusco. Proviene de la comunidad nativa de Santa Fe (anexo de Tangoshiari, distrito de Megantoni, provincia de La Convención, departamento del Cusco). El diagnóstico de la niña no lo entiendo, pero es algo con la masa cerebral (dicen que el seso está saliendo por un conducto o vena). La niña viene acompañada de su mamá, Jairi, de 32 años.
El bendito wasap
Sepa usted que tenemos un grupo de wasap llamado "Voluntades pacientes". Lo conforman varias personas, quienes apoyamos casos de comunidades nativas.
El asunto es que ayer por la noche, a eso de las 8:00 pm, una de nuestras integrantes, Nora, una enfermera matsigenka del Ministerio de Cultura, postea nombres y apellidos de dos casos. El primer caso es de Banita, mujer embarazada de riesgo, proveniente de Mashía (Tangoshiari), que llegará hoy al hospital de Quillabamba por emergencia. Banita viene con su esposo o pareja, Angel, y sus dos menores hijos, Carla y Naomi. El segundo caso es de Luana, niña de dos meses de nacida con algo en el cerebro. Viene de la comunidad nativa de Santa Fe (anexo de Tangoshiari) y está acompañada de su mamá, Jairi. Esta paciente viene al hospital Regional del Cusco como consulta externa, lo cual es un problema.
La consulta externa
Valeria, enfermera e integrante de nuestro grupo de wasap, me llama a las 8:00 am. Me dice que a ella también la llamaron y le dijeron que el médico que trajo a Luana y Jairi las dejó en el hospital Regional, y que ella vaya a ver el caso. En efecto, Valeria va y lleva ropa para la bebé y la mamá. Luego, junto al enfermero Ascencio --otro integrante de nuestro grupo--, hacen que Luana ingrese a emergencia del hospital.
Es la única salida, ya que eso de sacar una cita tardaría mucho. Precisamente, este es el problema de las personas que vienen por consulta externa: tienen que acercarse el hospital, hacer cola para sacar una cita, presentar sus documentos de identidad (Luana no tiene DNI), presentar la contrareferencia de su centro de salud de origen y, de acuerdo a los cupos, le dan una cita, que puede ser, con suerte, en una o dos semanas. Si no hay suerte, entonces no hay cupo hasta el próximo mes. Quedarse tanto tiempo en el Cusco es un lujo que no puede asumir la gente del bosque y del río.
La otra vía es sacar una cita adicional, es decir, una yapita (aumento) a las ya programadas del día. Pero eso implica hablar con el médico/a de turno para que autorice. Es otro trámite que las personas de las comunidades nativas no pueden hacer por sí solas.
¡No te sientes en la cama!
Es la 1:00 pm y es cuando llego al hospital. Encontré a Luana y a su mamá, Jairi, dentro del tópico de emergencia, esperando a que las lleven a pediatría. Felizmente, Valeria y Ascencio, lograron ingresarla.
Ayudo a cargar las cosas de la paciente hasta acomodarla en la cama 22. Jairi, como toda mamá matsigenka, sube a la pequeña cama asignada para la bebé, se sienta cruzando las piernas, acomoda a su hija y empieza a darle de lactar. Lo hizo de una forma tan natural, como es propio de las mujeres matsigenka. Las demás acompañantes, es decir, las otras personas que tienen familiares en la misma habitación, la miran extrañadas y le dicen: "no subas a la cama, no se puede". Jairi las mira extrañadas y no les obedece. Yo no digo nada.
El asunto es el siguiente: las técnicas y enfermeras prohiben que los/as acompañantes se sienten o se echen en las camas de los/as pacientes, o siquiera que utilicen las frazadas, colchas o almohadas. ¿Por qué? No sé, pero en cuanto ven a una persona sentada en la cama de la paciente, le llaman la atención diciéndole: "¡por favor, está prohibido sentarse en las camas!". Tal vez tenga que ver con el hecho de que los familiares desordenan las camas o incomodan al paciente. No sé; algún día develaré este exquisito misterio.
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| Jairi y su hija en pediatría |
El enfermero en jefe
Me acompaña Ascencio, quien está de turno en el área de emergencia (felizmente). Las enfermeras se ponen pilas cuando él está allí. Se mueven de un lado a otro, hacen los trámites que les corresponde, corrigen los documentos y, en general, todo le preguntan a él. Me parece que es el jefe del área. No solo eso, si no que además habla un poco de matsigenka, así que se comunica con Jairi y le da indicaciones.
La pizarrita
Me doy cuenta que en la pizarra donde ponen los datos de la paciente, está mal el nombre. Le han puesto Jairi, el nombre de la mamá, cuando la bebé se llama Luana. Ascencio y yo nos miramos como diciendo ¿ahora qué hacemos? Yo le digo:
--Así nomás jefe.
--No, puede haber problemas estimado, mejor hay que cambiar el documento de admisión.
Las enfermeras, que nos miraban a cada uno según hablábamos, le preguntan a Ascencio:
--¿Ahora qué hacemos Lic?
--Hay que cambiar el nombre, yo voy a ir a admisión, ustedes hagan el cambio en la pizarra.
La tomografía, toma I
Mientras Ascencio va para admisión y las enfermeras corrigen la pizarrita y los demás documentos, yo me voy al área de tomografía. Resulta que una de las enfermeras, mientras estábamos en el trajín del acomodo, me miró y me dijo:
--¿Usted puede ir a tomografía a pedir el DVD con los resultados?
--Claro, pero ¿dónde está el área de tomografía?
Me da las indicaciones y voy. Las ventanillas están cerradas. Según el horario de atención, las personas que atienden están en receso. Debo regresar a las 2:00 pm.
Sentadita, pero esta vez en la silla
Retorno donde Jairi y su hija. La encuentro sentada en una silla; ya no está en la cama. Deduje que ya le cayó su "chiquita"; es decir, las enfermeras ya le dijeron --o le riñeron-- que no debe sentarse en la cama. Trato de entablar conversación con Jairi, pero es difícil. Yo le pregunto algo y ella me responde en matsigenka (¡buena estrategia la de ella!). Entonces me veo obligado a llamar a Vilmanuel, el enfermero matsigenka, para que traduzca.
Presupuesto
Las preguntas que le hago y que Vilmanuel traduce son claves para los fines de la logística: ¿Tienes dinero? ¿Tienes cuenta en el banco de la Nación? ¿Tu comunidad te está apoyando? ¿Tienes medias? (Jairi lleva puestas unas chaplas que le compró Valeria, pero no tiene medias). Vilmanuel le hace las preguntas una por una y he aquí las respuestas: No tiene dinero, ha venido de improvisto, dice incluso que le han obligado a venir, así que no tuvo tiempo para juntar dinero. No tiene cuenta en el Banco de la Nación, porque recién le van a abrir una cuenta, ya que está trabajando en el proyecto cacao de su comunidad y le van a pagar por esa vía. No está recibiendo apoyo de su comunidad; dice ella que solicitó apoyo al presidente de Tangoshiari, pero le han negado porque la comunidad no tiene presupuesto. No trajo medias.
Tangoshiari
Tengo entre mis contactos el teléfono del jefe de Tangoshiari, Gilberto. Le mando un wasap poniéndolo al tanto de la situación y le envío un par de fotos de Jairi y de su hija. La gestión da resultado, Gilberto me deposita S/. 800.00 (Ochocientos soles) a mi cuenta del Bando de Nación a las 8:00 pm. El apoyo es para la paciente Banita, que está en Quillabamba, y para Luana, que está aquí en Cusco. S/. 400 para cada una.
Gilberto explica que la comunidad no tiene mucho dinero para el apoyo de salud, y que por falta de coordinación no pudo apoyar a Luana y Jairi. Además, no tenía cómo entregarles el dinero: no pudo hacerlo personalmente porque las pacientes viven lejos; tampoco podía hacerles una transferencia bancaria porque las pacientes no tienen cuenta en en Banco de la Nación.
Compritas
Antes que sean las 2:00 pm (a esa hora debo ir a tomografía), salgo a la calle para comprar cosas para Jairi. Compro galletas y agua. También dos pares de medias (una delgada para el día y otra gruesa y felpuda para la noche), papel higiénico, papel toalla y pañitos húmedos.
Sé que Jairi no ha comido, así que le llevo estas galletas de vainilla que tanto le gusta a la gente matsigenka. En efecto, las ve y sonríe.
La tomografía, toma II
Voy a la sección de tomografía. Hago mi colita buen rato. Me atiende una persona. Le digo lo que quiero: "el DVD". Ella me dice: --joven, pregunta a la enfermera que te envió si quieres el DVD con informe o sin informe; aparte de ello, requiero copia de SIS, y como la bebé no tiene DNI, copia del DNI de la mamá.
Me voy con las manos vacías y pensando en el trámite que debo hacer. Llego a la cama 22 donde está Jairi y Luana. Le pido el DNI a Jairi (me doy cuenta que las galletas están abiertas y ella las come a gusto).
Estoy en la fotocopiadora del hospital sacando los documentos que me solicitaron. En eso me llama el jefe de Tangoshiari, a quien le explico el cuadro y me dice que me enviará plata, lo cual hace más tarde.
El médico que, como Dios, está y no está
Mientras estoy con Jairi y Luana, tratando de determinar si Jairi entiende y habla castellano a la perfección, llega una persona disfrazada de civil. Habla con las enfermeras con autoridad y les pregunta cosas. Las enfermeras le responden con eficiencia y respeto (por lo general ellas nunca hablan así con los extraños). Entonces me doy cuenta que es el médico de turno. Vino a echar un ojo a ver cómo van las cosas.
Finalmente se acerca a la cama 22. Mira a Luana y hace las preguntas a las enfermeras. Los demás (mamá incluida) estamos pintados. Parecemos estatuas con ojos y oídos que giran la cabeza y ponen muecas de acuerdo a los giros discursivos del médico y las enfermeras.
El algún momento el médico pregunta:
--¿Y los resultados de la tomografía?
--Doctor, todavía no lo hemos recogido --responde una enfermera.
--¡Necesito los resultados urgente!
--Claro, doctor, ahorita lo vemos, pero no está mi compañera la técnico que era ella quien tenía que ir a recoger.
Dado que me siento aludido --porque a mí me dijeron que recogiese la tomografía-- pido la palabra --en realidad hablo de frente--:
--Disculpe, doctor, pero yo sé algo de la tomografía.
Me presento y le cuento mis desventuras; de paso le digo si quiere el DVD con o sin informe. Él me mira y me dice algo que sonó obvio, pero para él: ¡con informe pues!
Salgo corriendo al área de tomografía.
La tomografía, toma III
Llevo conmigo todas las copias posibles y la decisión del médico. Hago mi colita. Me toca y hablo:
--El doctor quiere el DVD con informe.
--Muy bien señor, perfecto, el informe estará en cuatro días calendario, así que por favor regrese en cuatro días.
--Pero el doctor requiere el informe urgente --replico con pendejada--.
--Ah ya, entonces que venga él mismo a solicitármelo o que envíe una orden por escrito firmado por él --la burócrata me da mi cachetada verbal, por liso--.
El médico sigue revisando a sus pacientes
Retorno a la sala de pediatría. Felizmente, el médico está aún allí. Se está tomando su tiempito mirando a los pacientes (a veces hay milagros en este mundo). Le escucho decir que internará a Luana y que hagan los preparativos (¡buena noticia, la mejor del día!, porque, como sabrá usted lector/a, nadie que viene de consulta externa es internada en el hospital el mismo día).
El doctor me mira --me da bola, parece que le caí bien-- y me dice: --¿Y el DVD? Le explico todas las razones fundamentadas que la oficina de tomografía me dijo al negarme el susodicho DVD. Él mueve las manos y dice "pucha", como si estaría de acuerdo conmigo, pero lo dudo, solo lo dice para tranquilizarme y hacerme dar cuenta de mi ineptitud.
De pronto aparece una técnica con el susodicho DVD en la mano. Ella, toda campante, le entrega el artículo al médico, quien mira encantado y dice "ya pues, es todo, súbanla a piso". Luego se fue, sin más, sin despedirse de mi...
Idioma oculto
Dos pacientes subirán a piso. Son las 4:00 pm y traen la cena. Jairi come el arroz chaufa y el postre hospitalario y yo le gorreo la sopa. Jairi está llena, según me dice, ya que no solo comió las galletas, sino que antes una de las pacientes vecinas le invitó sopa.
Como salí varias veces a comprar o hacer los trámites que no me corresponden, noto que las demás mamás (acompañantes de otras pacientes) ya hicieron conversa con Jairi. Las damas no se guardan el silencio, al toque entran al cuchicheo de la averiguación. Empiezan a bombardear a Jairi con preguntas. Ella responde a todas. ¡A mí no me respondió ninguna!
Veo que Jairi es tímida conmigo. Solo sonríe cuando le pregunto algo. No me hace "el habla" como decimos aquí, pero con las demás señoras, al parecer, habla fluido. Al inicio pensé que era un sistema de defensa fingir que no sabe castellano (como me sucedió con otra paciente), puesto que así nadie la molesta, pero ahora que lo pienso mejor, es un tema de género. Es decir, ella es una mujer con cinco hijos, tiene esposo, y no es ético entre las matsigenka que una mujer hable o sonría con un varón extraño (y guapo como yo, debo decir). No es la primera vez que me pasa.
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| Jairi, soltando una sonrisa en vez de una respuesta |
A piso, pero antes el infaltable termómetro
La técnico encargada de llevar a las pacientes a piso nos pide termómetros, y enfatiza: "si no hay termómetro, no nos van a dejar entrar al piso". Lo dice como si el termómetro fuera más importante que la gravedad de la enfermedad.
Ni modo, tengo que organizar una expedición afuera del hospital (digo expedición porque cuando sales del hospital, es difícil que te dejen entrar otra vez). Pero bueno, hay que hacerlo. Voy a la botica Juanita, que es infalible. Compro el bendito termómetro. También aprovecho para comprar un paquete de pañales. Con todas las cosas regreso al hospital.
Ya en el área de pediatría, cargo las cosas de Jairi y de la otra mamá, mientras ellas llevan a sus respectivos hijos. Subimos al cuarto piso en el ascensor.
Las enfermeras de piso me ven subiendo con todas las cosas y me reconocen. Hermano --me dicen--, a buena hora has venido, hay una nueva paciente de la selva.
--Sí, sí --le digo--, justo estoy trayendo sus cosas; más bien un favor ¿la puedes acomodar junto a la otra paciente de la selva para que estén en el mismo cuarto ya que hablan el mismo idioma?
La enfermera mira sus notas y me dice:
--Sí, sí, están en el mismo cuarto, se van a acompañar.
--¡Genial hermanita!
Norma
Norma me ve entrar con cosas y a otra paisana detrás mío. Las presento. A penas se miran. Norma ni se inmuta, pero Jairi está curiosa. Norma sigue molesta. Saludo a Isaí, el hijo de Norma; lo veo mucho mejor. Ya no llora tanto como el primer día.
A Luana le dan la cama 355, mientras que Isaí sigue en la cama 357. Al medio, en la cama 356, hay otra persona.
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| Norma y "el incógnito" |
Apoyo solidario
Hay otra persona en la habitación, en la cama del medio. La saludo y le pido que si Norma o Jairi necesitan algo, que me llame o me envíe mensaje de wasap. Luego me arrepiento de haberle pedido el favor, porque no dejó de escribirme, primero a las 5:00 pm, luego a las 6:00 pm, luego a las 8:00 pm, luego a las 9:00 pm, y al día siguiente a las 7:00 am. ¡Ella estaba más preocupada por las paisanas que el personal del hospital o que yo mismo!
Cuestionario
Al llegar, le preguntan de todo a Jairi. ¿Qué edad tiene la niña? ¿Dónde está su DNI? ¿Por qué no tiene DNI? ¿Tienes leche en la teta? ¿Ya le has dado la leche? ¿Ya le has cambiado el pañal? ¿Tienes pañales? ¿Cómo se llama en verdad la niña? ¿Cómo te llamas tú?
También aprovechan para pesar a la niña. Tiene nueve kilos. A penas ve el resultado, Jairi se ríe y se cuestiona "¿nueve kilos? ¡ja!" No lo cree. Luego dice que no cree que pese tanto porque hace unos días pesaba menos.
Soy fuga
Ya son casi las 6:00 pm. Debo ir a casa.
Pd. 1
Recuerdo que al hablar con Gilberto, el jefe de Tangoshiari, me pide que apoye también a Banita y familiares. Le hago un wasap a Roger Rivas, mi contacto en Quillabamba, para que me vaya al hospital, busque a Banita y a sus familiares y me informe.
Pd. 2
Pongo a tu consideración una técnica ancestral matsigenka utilizada para cambiar los pañales de los bebés. Es una técnica que solo se aplica ante la ausencia de cama, mesa o cualquier otra superficie que permite echar al bebé cómodamente. Así también, es una técnica que solo la utilizan las mamás más experimentadas, aquellas que ya tienen cinco hijos como mínimo, como es el caso de Jairi:
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| Técnica ancestral matsigenka para cambiar a los bebés |
Como puedes apreciar, Jairi está sentada y ha puesto una pierna encima de otra, creando un espacio abierto y lo suficientemente apropiado para acomodar a la bebé. Con esa flexibilidad y resistencia, ella le cambia los pañales a la niña. ¡Mis respetos Jairi!





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