Cusco, martes 04 de octubre de 2022
Vienen al Cusco la mamá adolescente y la abuela (en realidad es su viceabuela) del RN que está en cuidados intensivos del Regional. Me da gusto que vengan regularmente a ver al niño.
Advertencias
La abuela me cuenta un suceso, que las asaltaron el otro día. ¿Pero cómo? Vilmanuel es bastante quisquilloso con las advertencias. Siempre, cuando llega un nuevo paciente de la selva, les dice que no confíen en nadie, que no hablen con nadie, que no sigan a nadie, que no reciban dinero de nadie, que no esto y el otro, que, al final, no hablen con extraños. Les advierte varias veces y les cuenta de los peligros de la ciudad, sobre todo de los timadores. Así, la abuela y la mamá estaban bien advertidas, pero...
Asalto a maña armada
Resulta que la abuela vino al Cusco acompañada de su sobrina, ni más ni menos la jefa de la comunidad. Vinieron a ver al niño, pero no les dejaron entrar al hospital. Solo entró la mamá adolescente. Bueno, mientras las dos señoras esperaban, les dio hambre, así que fueron a comer. En el camino una persona suelta, "sin darse cuenta", una bolsa llena con fajos de dinero. Las paisanas se miran y dudan. Alguien que estaba por allí cerquita y que también vio el suceso, coge la bolsa de dinero, la cierra inmediatamente y la esconde entre sus ropas. Las mira a ellas y les dice, aquí hay harta plata, vamos por allá para repartirnos el dinero.
La abuela, que estaba advertida, razona, pero al revés. Le dice en matsigenka a su sobrina: "no, no hay que seguirles, qué tal si en eso que nos repartimos la plata viene la policía y nos dice de dónde es la plata, qué vamos a decir, mejor no nos seguimos". La sobrina, que ya le brillaban los ojos, le dice a su tía que no se preocupe, que si viene la policía ellas se retiran nomás hablando en matsigenka, fingiendo que no entienden nada. La abuela insiste en que algo huele mal, que coger ese dinero les podría traer problemas. La sobrina insiste y jala a su tía tras los billetes.
Llegan a unas calles cercanas y solitarias. Los abordan tres sujetos más, entre ellos otra mujer. Las rebuscan a la mala. Las esquilman como ovejas. Las dejan peladas, sin un sol. Los asaltantes se llevaron tres mil soles. Dos mil de la presidenta y mil de la abuela. Ellas solo se dejaron mañosear. No hicieron ni dijeron nada por miedo a sus vidas. Los asaltantes se van con el botín. La sobrina y la abuela regresan al hospital corriendo, sin decir nada.
¿Y ahora?
La sobrina asume la responsabilidad. Consigue dinero de no sé donde y al día siguiente retornan a su comunidad.
El niño sigue mal. Lo operaron, pero igual, no mejora. El caso sigue siendo delicado.
Moraleja
Las advertencias no sirven cuando el dinero fácil te mira a la cara. Hay sospechas, pero la ambición es más fuerte.
No se puede dejar a la gente de las comunidades sola, a su suerte. Necesitan acompañamiento permanente por más que hablen castellano y "conozcan" la ciudad.

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