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El niño de 21 días de Shipetiari

Cusco, jueves 18 de agosto de 2022, día de San Alberto Hurtado

A continuación, el reporte de un niño de 21 días de nacido que llegó hace tres días al hospital Regional del Cusco. Vino desde la comunidad nativa de Shipetiari, ubicada en el distrito y provincia del Manu, departamento de Madre de Dios, Perú. 

Precedentes

Tuve la grata oportunidad de visitar Shipetiari hace una semana. Me alojé en casa de Alicia, una curandera que, a punta de brebajes, tuvo la destreza de secarme la diarrea que me seguía hace tres días. Recuerdo que estuve andando como pato, defecando por aquí y por allá.  
Alicia es una mujer sólida. Tiene la mirada de la experiencia y las arrugas de la sonrisa eterna. También tiene la actitud de la que sabe, de la que ha vivido y ha visto todo. Con esa confianza me cuenta la historia del niño de 21 días de nacido, su bisnieto.

Secreteando

En voz baja me dice que hay un niño recién nacido en su casa que, si bien salió rechoncho y sonriente, ahora está flaco como un palo, llora hasta quedar sin aliento, no quiere tomar su leche y poco a poco se deteriora. Ella dice que es descuido de la mamá, pero tampoco descarta la posibilidad de un daño o brujería. De todas formas, piensa que yo tengo la respuesta y con insistencia me dice: 
--¿Qué será hermano?
--Bueno --le digo-- ¿y quién es la mamá? (así trato de esquivar la pregunta).
Pero menuda salida la que hice, porque se desata una historia digna de novela. 

Parentela

--Verás --me dice--, el caso de ella es especial. Llegó a Shipetiari hace unos meses. Apareció de la nada y la acogí en mi casa, porque dice que es mi nieta. Pues sí, es mi nieta. Estuvo aquí y conoció a alguien y salió embarazada. No quiso decir quién es el padre, pero ahora ya sabemos, y luego dio a luz al niño, que, como te digo, nació gordito y sano, pero luego se fue enfermando. Fuimos a la posta con el niño y nos dijeron que vayamos a la posta de Salvación (la capital del distrito). Pues fuimos a Salvación y allí nos dijeron para ir al Cusco, pero no quisimos, porque no tenemos plata y hace mucho frío. 

Edad

--¿La mamá es la muchacha que nos sirvió la comida? --le pregunto con un tono preocupado y arrugando el entrecejo.  
--Sí, sí, es ella, ella es mi nieta. 
Pienso detenidamente para hacer la siguiente pregunta, pero tengo que hacerla:
--¿Qué edad tiene...? (dejo la pregunta en suspenso, esperando una respuesta apropiada).
--13 años.
No, no aparece la respuesta que esperaba, así que la siguiente pregunta es más difícil aún, pero tengo que hacerla. 
--¿Y quién es el padre?
Alicia me hace una confesión que no puedo revelar.
Me trago un poco de saliva y pronuncio la pregunta inevitable:
--¿Qué edad tiene el susodicho?
--16 años. 
Respiro un poco aliviado, porque éste no es mayor de edad, sino un menor, igual que la mamá. Sigo con las preguntitas.
--¿Dónde está el papá?
--Se ha ido a trabajar fuera de la comunidad. (En otras palabras hizo fuga).
--¿Y qué pasó con el muchacho, se sobrepasó?
--No, no, nada de eso. La chica lo buscó a él y tuvieron sus cosas, fue consentido. 

Tienen que ir al Cusco

--Bueno hermana --le digo--, la única salida es que lleves al niño y a su mamá al Centro de Salud de Salvación y que allí los transfieran en ambulancia al Cusco. Pero tienes que ir con ella, porque es menor de edad y no hay papá que, dicho sea de paso, también es menor de edad. Lleva todos los documentos que tengas, controles de embarazo, acta de nacimiento, DNI (Documento Nacional de Identidad) y todo lo que te puedan pedir en el Centro de Salud. Si te hacen la transferencia al Cusco, me avisas, allí yo te apoyo con el hospedaje y la alimentación. 

Pequeño problema

--Ya hermano, está bien --me responde--, iremos a la posta de Salvación, pero hay un pequeño problema: la mamá, mi nieta, no tiene DNI y el bebito tampoco tiene documentos. 
En mi cabeza hago cálculos. Estamos fritos. Hay un recién nacido sin documentos; una madre, de 13 años, sin DNI; un padre desaparecido y desentendido; y el niño a punto de morir... La única que pone pecho es la abuela, esta mujer sólida que, aparte de ser curandera, es una kuraka no reconocida.

Preguntas

--Bueno hermana --replico--, la única salida es que tú vayas con la mamá y el bebé. Si el personal de salud pregunta --porque siempre pregunta-- responderás como me has dicho, ni modo. Pero estoy seguro que si te ven a ti, que eres la abuela, no va a ver ningún problema. 

En Cusco

Tres días después de esa conversación, me wasapea Angie, la jefa del Centro de Salud de Salvación, y me dice que el niño de 21 días de nacido está rumbo al Cusco en una ambulancia. Su destino es el hospital Regional. El paciente viene acompañado de su mamá de 13 años, que está indocumentada, y de la abuela materna. El diagnóstico es sepsis generalizada.
Me dice, además, que el bebé y la mamá tienen SIS (Sistema Integral de Salud) provisional. Es decir, el Estado peruano pagará los gastos médicos. 

Alicia y su acompañante en el Cusco. Al fondo el edificio del Hospital Regional

¿Por qué una mujer de 13 años de edad no tiene DNI?

Es la pregunta que le hago a la abuela. La historia detrás es, en resumen, un eclipse social. 
Solo tengo la versión de la abuela, quien me dice que la mamá de la niña-mujer es una persona muy terca, que está acostumbrada a regar a sus hijos e hijas por todas partes, dejarlos a su suerte. Dice que la mamá solo tiene una partida de nacimiento que no quiere compartir y, por lo tanto, no se puede hacer el trámite del DNI. Del papá no se sabe nada. Es un "no habido". La abuela no habla de él, parece un secreto familiar. 
¿Cómo es que una mujer de 13 años no tiene DNI? ¿Acaso no le pidieron en la escuela para estudiar primaria y secundaria? ¿Acaso la RENIEC, la institución pública que otorga la identidad civil, no visitó su comunidad? ¿Acaso no hay registrador civil en su comunidad o cerca? ¿Acaso esta niña-mujer vivió en el anonimato 13 años de su vida? 

UCIN

El niño, la mamá y la abuela llegan a media noche al Cusco. La ambulancia los deja en el área de emergencia del hospital Regional. Según los reportes --mejor dicho los chismes--, los médicos de turno, al ver el estado del niño, recriminan al personal de salud de Salvación por no haber actuado antes. La situación es delicada. El niño es trasladado a la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos para Neonatos). 

Aislamiento

El niño es conectado a todos esos aparatos propios del área de cuidados intensivos. La mamá y la abuela son despachados. Les dicen que se vayan, que regresen al día siguiente, a las 11:00 am. 

Llamado

Me llaman por teléfono y me cuentan su travesía. Las busco y las encuentro en el hospital. Están abrigadas, pero descalzas, a penas con unas sandalias. Compramos medias y se las ponen de inmediato. El frío del Cusco no perdona los pies descalzos. 

Acomodación

Las llevo a un hospedaje cercano. Las acomodo allí. La abuela y la nieta dormirán juntas. Su vínculo de afecto es evidente. La abuela es como una madre y la nieta es como una hija. Ambas se cuidan, se protegen.

El afecto

Una habla por la otra. Una es la vocera de la otra. Por ejemplo, cuando le pregunto a la mamá si ya comió, la abuela responde de inmediato y dice que no, que no ha comido nada, que tiene que comer. La mamá me mira y sonríe, porque estaba apunto de responderme que no tenía hambre, pero ya su abuela la delató. Igualmente, cuando le pregunto algo a la abuela y ésta no responde con sinceridad, entonces la nieta interviene y dice: --No, no, ella no está bien, le duele la cabeza, pero no quiere decirlo. Ambas sonríen poniéndose las manos en la boca y mirándose. Son cómplices aún cuando se delatan.

Informe médico

Tanto el primer como el tercer día estuve con ellas en el hospital, esperando el informe médico. Como dice el anuncio de arriba, el informe lo da el médico principal, pero solo puede ser oído por la mamá o el papá. El asunto es que, primero, no hay papá, y segundo, la mamá tiene 13 años y poco o nada entiende de la perorata médica. 
En efecto, el médico le informó a la mamá la situación del niño. Cuando vimos salir a la mamá, de inmediato le preguntamos qué le había dicho el médico. Ella nos dijo friamente: 
--Dice que está inconsciente. 
--¿Qué más? --replicamos. 
--Nada más.
--¿Estás segura? ¿No dijo nada más?
--No, no dijo más.

Esta es la expresión adecuada cuando se escucha un prominente informe médico

Abstrac y apatía

Al escuchar esta respuesta, me sorprendieron dos cosas: la primera, la capacidad de resumen de la mamá ante una interminable perorata que sin duda debió decir el médico; la segunda, la tranquilidad casi apática con que la mamá relataba la situación de su hijo. 
La capacidad de resumen, la verdad, no me sorprende mucho, ya que nadie --mucho menos la gente del bosque y del río-- comprende a cabalidad la terminología médica. Felizmente, ante un tumulto de palabras y terminologías abstractas, la gente del bosque y del río siempre tiene frases concretas: "está inconsciente" y punto.
Sobre la tranquilidad casi apática con que la gente del bosque y del río asume o relata noticias que para nosotros serían trágicas y desgarradoras, pues tengo algunas explicaciones. En primer lugar, en vez de apáticos mejor diré que son tranquilos. Asumen las noticias con tranquilidad y sobriedad. No son indolentes, al contrario, son afectuosos, cariñosos y sonrientes. En segundo lugar, la frialdad aparente puede ser consecuencia de la sobrexposición al dolor (estas ideas las saco de Fassin, un antropólogo médico que, a su vez, explora las ideas de Michel Foucault). Me explico con un ejemplo. El personal de salud es frío, duro y directo cuando habla de la muerte, porque está expuesto diariamente a ella. Así pues, se puede llegar a la conclusión de que la constante exposición de las mamás nativas a la muerte de sus hijos e hijas, hace que éstas asuman la enfermedad y el final del camino como algo normal. Suena trágico. Sin embargo, debo aclarar que no me convence del todo esta explicación de la apatía por sobrexposición. Puede que tenga algo de cierto, pero no debe convertirse en la única explicación. 
Por ello, en tercer lugar, considero que la naturalidad y la tranquilidad con que la gente del bosque y del río asume la enfermedad y la muerte se debe a que, justamente, están conscientes de que la muerte es parte de la vida, y que la enfermedad, como la salud, son también parte de la existencia. Por ello, el adalid de la gente del bosque y del río es vivir la vida, curar las enfermedades para vivirla y no, como nosotros, evitar a toda costa la muerte. En efecto, a nosotros nos afecta su aparente apatía porque hemos olvidado --mejor dicho negado-- la naturalidad de la muerte. 

Familia

Alicia, la abuela, me dice que una de sus nietas llega hoy al Cusco, que está de pasada, que viene de Puerto Maldonado, donde estudia contabilidad. La nieta-hija está de vacaciones y regresa a su comunidad, Shipetiari, pero debe pasar por el Cusco, y como se enteró que su mamá-abuela está aquí, entonces quiere verla. 

Nos vemos en el hospital

Alicia le dice a su hija-nieta que está en el hospital. Entonces Rubí, toma un taxi y va al hospital, luego llama y nos dice que está en la puerta. Salgo a buscarla pero no la encuentro. Le digo que me mande su ubicación y resulta que estaba en otro hospital. Tuve que ir a buscarla. Cuando la encontré le dije que por qué había ido a ese hospital y no al Regional. Ella me dijo que ese era el único hospital que conocía, porque allí llevaron a su mamá cuando ella murió. Rubí pensó que ese era el único hospital de la ciudad...

Las hijas-nieta bajo la protección de la madre-abuela. El sororato en modo afecto

Encuentro

Llevo a Rubí con su madre-abuela (más madre que abuela) y con su hermana-prima. Se abrazan y sonríen. Hablan en su idioma. Se ponen al tanto. La familia está unida y se preocupan unas por otras. Esta es la fraternidad de las sororas sinceras. 

Diagnóstico

¿Pero, al final, qué tiene el niño? He recibido muchas versiones de parte del personal de salud, pero no las puedo resumir: no tengo esa capacidad innata de las mujeres matsigenka de decir mucho en una sola palabra. 
Haré una lista:
- Sepsis generalizada.
- Hidrocefalia.
- Disfunción epática.
- Rigidez corporal.
- Espasmos.
- Meningitis. 
- Anemia.
- Desnutrición.
Hoy el niño está conectado a una máquina que le ayuda a respirar. El pronóstico es reservado, lo que quiere decir que debemos prepararnos para el final. Trato de tomar la noticia con sobriedad. 

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