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Sergio y Fredy se van "cegados" por una mejoría instantánea

Cusco, lunes 29 de agosto de 2022, día del Martirio de San Juan Bautista

Va el reporte de Sergio y Fredy, quienes vinieron de la comunidad nativa de Palotoa Teparo el martes pasado. Sergio se quedó en el Cusco esperando sus lentes y Fredy pasó por varios exámenes médicos sin novedad.

Cálculos

Sergio tuvo consulta con el oftalmólogo el jueves pasado. Ese día nos dijeron que nos llamarían por teléfono para recoger los lentes. Yo había calculado que los lentes estarían listos para el sábado, así, el domingo, día del señor, enviaría a Sergio y a Fredy a Salvación y a la Misión de Shintuya. Pero no fue así. El día sábado no recibí ninguna llamada, así que llamé a Sergio y le dije que esperemos hasta el lunes y que ya el martes los enviaría a su tierra. Estuvo de acuerdo, pero me respondió: "Ya nos queremos ir, Fredy está perdiendo clases".

Preocupaciones

El día sábado recibo una llamada. No, no es la clínica oftalmológica que está donando los lentes. Se trata de Patricio, el dueño de la casa donde están alojados Sergio y Fredy. 
--Donaldo --me dice--, ¿tu institución, Pío Aza, está considerando tener una segunda o tercera opinión sobre el caso de Fredy? Te comento que el joven ha tenido varios episodios de desmayos y fallas del corazón antes de su accidente, y ahora me dices que en los análisis no le han encontrado nada. Considero --insiste-- que deberían buscar una segunda y hasta tercera opinión médica al respecto. 
--Patricio, nosotros ya hicimos los análisis en una clínica privada, la que, por cierto, es una clínica prestigiosa. Los resultados son contundentes, no hay nada. Sin embargo, si alguien quiere hacer más pruebas a Fredy, pues lo dejamos a su criterio. Por nuestra parte, el caso está cerrado. 

¿Y los lentes?

Luego discutimos el caso de Fredy. Quedamos en que debía quedarse en Cusco hasta recibir sus lentes. Así pasó el día sábado y el domingo sin novedad. Justo hoy, lunes, a las 4:30 pm, me llaman de la clínica oftalmológica para decirme que ya están los lentes. Actúo de inmediato, casi por instinto: llamo a la empresa de transportes "Corazón Serrano" para que separen dos pasajes en la ruta Cusco - Salvación. Un asiento para Sergio y el otro para Fredy, quienes debían salir mañana, martes. Incluso, pago el costo de los pasajes, S/. 80 soles, a fin de asegurar el traslado. 
Luego voy a la clínica y recojo los lentes. Tomo un taxi para ir a la casa donde están alojados Fredy y Sergio. En la ruta aprovecho para llamar a Ángel, el paciente matsigenka que también vive en la casa, y le digo que estoy en camino, que estoy llevando los lentes. Ángel me dice que Fredy y Sergio se fueron a Salvación a las 4:00 pm, que los acompañó Patricio.
Llamo a Patricio y me dice: 
--Pasa que Sergio y Fredy estaban desesperados por irse, así que los llevé al paradero y los despaché a Salvación. 
--¡Pero ya tengo los lentes! ¡Era que me esperen para que Sergio lleve sus lentes y las medicinas de su tratamiento!... 
Piña, ya se fueron los paisanos, y se fueron corriendo, sin lentes ni tratamiento. Solo retumba en mi mente la frase que me dijo Sergio el sábado, cuando hablé con él: "Ya nos queremos ir, Fredy está perdiendo clases". 

Cegado

Ni modo, aprovecho el taxi para ir al terminal terrestre de la empresa "Corazón Serrano". Mi intención era poner los lentes y las medicinas de Sergio en un sobre para enviarlos a Salvación. Mientras hago el trámite, pregunto si alguien vio a Sergio y a su hijo. La persona que me atiende, me dice:
--Sí, sí, lo vi, se fueron en otro carro hace un rato. Al señor Sergio lo conozco y lo he visto menos ciego que antes. Antes tenía los ojos chinos, ahora lo he visto con los ojos bien abiertos; me ha sorprendido. 
--¿Así hermana? ¡Entonces está mejor!
--Sí, sí, está mejor. 
Lo que pasa, querido/a lector/a, que Sergio estaba siguiendo un tratamiento oftalmológico. Se tenía que echar gotas por el lapso de un mes. Al parecer, al darse cuenta que sus gotas se habían agotado y que veía mucho mejor, pensó: "ya no necesito lentes ni gotitas, nos vamos". 

El tratamiento que Sergio vio como "milagroso"

Efecto inmediato

Le dije a Sergio que el tratamiento de sus ojos debía durar un mes; recuerdo que se lo recalqué. Pero no, no me hizo caso. Sergio, al ver resultados inmediatos en sus ojos, es decir, una mejoría primaria en la vista, consideró que el asunto ya estaba resuelto, así que decidió irse. Se contentó con poco. 
Pasa que la medicina moderna, si bien tiene efectos inmediatos, establece tratamientos largos. Este ritmo, que es una conjugación de efectividad y sujeción, no está contemplado en la lógica de la gente del bosque y del río, mucho menos si se vive en una ciudad que, a sus ojos, es fría e inhóspita.

Los lentes en camino

Felizmente, los lentes y el tratamiento están camino a Salvación. El padre César Luis, de la Misión de Shintuya, los recogerá y tarde o temprano Sergio tendrá sus lentes. Si éste sigue su tratamiento, estará mucho mejor. Solo espero que los lentes no se los vuelva a llevar el río... o el bosque... u otro ciego...

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