Cusco, lunes 18 de julio de 2022, día de San Federico
A continuación, el reporte del caso de Luana, la niña de dos meses que fue operada hace poco. Hoy fue dada de alta del Hospital Regional del Cusco. Con ello, empieza el viaje de retorno a su comunidad, Santa Fe, en Tangoshiari.
Ausencia
Hace varios días que no voy a visitar a Jairi, la mamá de Luana. La última vez que las vi fue el lunes 11 y el martes 12. La fui a ver con mi hija mayor, pero no nos quedamos mucho tiempo.
Recuerdo que el lunes Jairi estaba molesta. Nos dio la espalda y con las justas respondía a nuestras preguntas. Solo me pidió mi teléfono para hablar con Jonás, el sub jefe de Tangoshiari, quien resultó ser su primo.
Queja
Ella se quejó a Jonás diciéndole de que no la atendemos, que la tenemos abandonada. Su queja se basó en que el día sábado, cuando murió Isaí de Maizal, no la atendimos o no le prestamos la atención debida, porque, justo aquel día, operaban a Luana.
Jairi contó que le solicitaron un vasito para orina, y que ella no tenía la plata (ella sí tenía la plata, porque le cambié 100 soles unos días antes) y no podía comprar ese vasito. Dijo que felizmente un señor le prestó cinco soles y con ello logró comprar el vasito.
Ese día, nosotros a penas la vimos un rato, en el entretanto de los trámites relacionados con el deceso de Isaí.
Decepción
Me decepcionó la queja de Jairi, porque, básicamente, estuvimos tras ella y de su hija todo el tiempo. Pero bueno, la comprendo, porque, al parecer, Jairi esperaba atención personalizada las 24 horas, a dedicación exclusiva.
Alguien le dijo, allá en su comunidad, que aquí en el Cusco la iban a apoyar los del Ministerio de Cultura, que no se preocupara, que iba a tener apoyo... Desde luego, esta promesa no es más que una artimaña del personal de salud de la comunidad para convencer a los pacientes que no quieren venir al Cusco.
Explicación
Se le explicó a Jairi, a través de Elizabeth (matsigenka que vive en Cusco), Roger (nuestro agente en Quillabamba) y Vilmanuel (colaborador en Cusco), que nosotros somos voluntarios y que no es nuestro trabajo estar con ella todo el tiempo, sino que apoyamos cuando podemos. Luego de esta explicación, Jairi bajó el tono.
Viajo y no la veo más
Todo el embrollo anterior fue el lunes y martes. El día miércoles y jueves viajé fuera del Cusco (me fui a Huaro a tomar Ayahuasca). Desde entonces no la volví a ver. Hoy se va para su tierra y no podré despedirme.
Mil soles
Recién el viernes Vilmanuel fue a verla. Le llevó pañales y pañitos húmedos. También le entregó mil soles... Resulta que el esposo de Jairi envió esa cantidad de dinero a la cuenta de banco de Vilmanuel para que éste le entregue a Jairi. Así lo hizo Vilmanuel, le entregó el dinero y tomo fotos como prueba.
Vilmanuel le dijo a Jairi que debe guardar ese dinero, porque con eso cubrirá sus pasajes de retorno a su comunidad.
Viaje de retorno
Hoy, antes de las 8:00 am, me wasapea Jonás. Me dice que Jairi le llamó por teléfono y le dijo que estaba de alta. (Al parecer, Jairi hizo funcionar su teléfono, ¡¡el cual mi hija y yo quisimos reparar y no pudimos!!).
Llamo a Vilmanuel y le digo que vaya al hospital a recoger a Jairi. En efecto, a eso de las 11:00 am todos los papeles de alta ya estaban listos (¡un milagro del señor!). Jairi y Luana salen del Regional luego de tres semanas de estadía.
Le pedí a Vilmanuel que, antes de ir donde Jairi, comprara la bolsa que le ofrecí. Es importante cumplir con las promesas, más que todo con la palabra.
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| Jairi afuera del pasadizo de Neurología, esperando el ascensor para bajar. Se puede notar (para el registro) que sí cumplí con comprarle la bolsa verde para su viaje de retorno |
Vilmanuel acompaña a Jairi y Luana al terminal terrestre donde se toman los carros para ir a Quillabamba. La embarca en el bus de la empresa de transportes K'intu.
Jairi y Luana salen a la 1:00 pm del Cusco. Roger la recibió en Quillabamba a las 6:00 pm. Hoy pasará la noche donde Roger y mañana a las 2:00 am él la despachará a Ivochote. Allí, en Ivochote, ella se las arreglará por sí sola para llegar a Kirigueti.
Todos los gastos de retorno los hace Jairi.
Contrareferencia
Hay un vacío en el sistema. No es un vacío, es una injusticia. La historia es la siguiente:
Los pacientes salen desde el Centro de Salud de su comunidad hacia Camisea, luego a Ivochote, Quillabamba y finalmente al Cusco.
Si es una emergencia, los costos del pasaje, mas no de alimentación y estadía, los cubre el sistema de salud, pero, como el caso de Luana es consulta externa, es decir, viene por su cuenta, entonces los costos de traslado y estadía los deben cubrir los familiares.
En este caso en particular, el personal de salud se las arregló para traer a Jairi y Luana sin costo alguno, aprovechando que venían dos casos de emergencia, uno para el hospital Lorena del Cusco y otro para el hospital de Quillabamba. En otras palabras, Jairi no pagó nada para venir al Cusco.
Pero cuando dan de alta a la paciente, el sistema de salud se detiene, hace mutis. Su única preocupación es que alguien venga al hospital a recoger a la paciente. No hay un mecanismo que gestione o asegure el retorno de la paciente a su comunidad de origen. Prácticamente, la paciente y los acompañantes quedan a su suerte.
Para el personal de salud es fácil salir desde las comunidades nativas hacia Quillabamba o Cusco, y traer con ellos/as a los pacientes que serán atendidos en los hospitales citadinos, pero luego desaparecen. El sistema atiende a los que llegaron, pero luego de cumplir sus función, los expectora.


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