Ir al contenido principal

Pacientes de Santa Fe (Tangoshiari), Maizal (Tayakome) y Mashía (Tangoshiari)

Cusco, jueves 07 de julio de 2022, día de San Fermín

A continuación, el reporte de Luana (Santa Fe - Tangoshiari) e Isaí (Maizal - Tayakome), quienes están en el hospital Regional del Cusco. Las acompañan Jairi y Norma, sus madres. 

Las enfermeras llaman

No sé si haber repartido a medio mundo mi tarjeta de presentación en el hospital haya sido una buena idea. Tal vez me ganó el entusiasmo y dejé a un lado la practicidad. Ahora me llaman las enfermeras del Regional a cada rato pidiéndome que compre las recetas que dan los médicos.
Bueno, les pido que me envíen la receta al wasap, y con la imagen voy a las boticas a comprar los medicamentos y luego los llevo al hospital. Así estamos trabajando.

Albúmina 20%

Llega la primera receta del día a mi wasap. Es la famosa albúmina, que es una sustancia extraída de la clara del huevo de gallina que brinda proteínas. Mi pregunta es constante mientras pago S/. 300 soles por dos frascos: ¿y estas medicinas por qué no las tiene el hospital a la mano?

Leche entera

La receta también dice "leche entera en polvo". La persona que me atendió en la Botica Juanita la interpretó como "Leche Enfagrow para un niño de un año que cuesta 100 soles". 
Ya en el hospital y luego de que la enfermera que me solicitó la sustancia conversara con la nutricionista, me entero de que solo querían leche entera en polvo, esa lata de leche que cuesta a lo mucho S/. 10 soles en los supermercados. (Botica Juanita, me estás decepcionando poco a poco).
Pero bueno, la nutricionista dijo por el teléfono: "mejor Enfagrow, tiene más nutrientes que la leche entera". 

"Leche entera" y frascos de albúmina

Cuidados intermedios

Resulta que ayer por la tarde, Isaí fue cambiado a otra habitación (ya no está junto a Luana). Lo llevaron a una sala especial de cuidados intermedios. Está conectado a un sensor de signos vitales que hace un ruido espantoso cada segundo. Con esto, las sospechas de Norma, su madre, se hicieron realidad. Ella aseguraba de que su hijo estaba empeorando. Pues sí. 

Hinchado

El niño Isaí está hinchado debido al colapso de sus órganos vitales. Ya no defeca ni orina. Tampoco recibe alimento por vía oral. Las enfermeras no pueden ponerle una vía porque no encuentran las venas. 
La médico de turno (que no sé de dónde apareció toda despeinada y trasnochada), nos dice a Norma y a mí que hará un procedimiento de emergencia: cortará una vena del cuello de Isaí y por allí insertará una vía para que el niño reciba la albúmina y las sales que requiere. Norma acepta tranquila; ¿o confía en los procedimientos médicos o se deja llevar por ellos?. 
Norma firma el consentimiento informado y la médico realiza la operación en el tópico. Tres enfermeras la asisten. 
Al parecer, la médico salva el día. El bebé está recibiendo su alimentación, literalmente, por la "yugular". Pero el asunto no está resuelto. El niño no orina, así que tratan de ponerle una vía por el pene para que bote líquido, pero la susodicha vía vesicular número 4 o 6 no existe por ningún lado, ni aquí en el hospital ni en las innumerables boticas de la Av. De La Cultura... Una de las enfermeras me dice: "haga usted pedir a sus contactos en Lima, debe haber en el hospital del Niño o en cualquiera de los hospitales que ustedes manejan, ¡mueva sus contactos hermano!". Solo queda en mi mente una pregunta: ¿y esa no es responsabilidad del hospital? ¿Por qué tiene que ser responsabilidad del familiar o de quienes apoyamos conseguir las cosas que el hospital debe tener o, en todo caso, conseguir?

De entusiasta a desesperado

¿Recuerdas que hablé de un médico interno que rebosaba de entusiasmo? Pues bien, parece que su sello de calidad se está deteriorando, porque ahora lo veo más desesperado que entusiasmado. Su final es obvio: se convertirá en uno de esos médicos amargados y pedantes. ¡Dios nos libre, que se caiga mi lengua!
El hombre corre de aquí para allá. Me aborda y me pide que vaya a hospitalización para traer los insumos que la médico pediatra requiere para la intervención de emergencia de Isaí. Usualmente, esa es la tarea de las técnicas, pero ante su ausencia --o su fuga-- me enchufa la tarea. Como estoy para servir, pues acepto la tarea y él me dice: "pero al toque, corriendito, es urgente". Hago el encargo con diligencia.
En otro momento se me acerca --esta vez no estaba desesperado, sino molesto-- para increparme la novedad de que Luana, la otra paciente, no tenía DNI y que por ello no tenía SIS. Fingí una cara de sorprendido (en el interior me partía de risa, porque eso yo ya la sabía desde que Luana ingreso al hospital). Le explico que ella tiene un SIS provisional... El hombre entra en crisis y vocifera por aquí y por allá y, luego de su pataleta, resuelve mirar la ficha de ingreso de Luana... Luego de un rato, y algo más aliviado, se acerca y me dice en pose heróica: "ya lo resolví, ya lo resolví" y al mismo tiempo me muestra el SIS impreso de Luana.

Compritas

Jairi, la mamá de Luana, me pide más insumos: pañales y papel higiénico; también me dice que el cargador de su celular no funciona. Mientras operan a Isaí, llevo a Norma a la calle para hacer las compras. 
Norma me sigue. Camina despacio y dubitativa. Entramos al centro comercial y compramos las solicitudes de Jairi, incluido un antojo de Norma: un paquete de galletas que escoge a la volada.

Norma

Jairi no habla castellano fluido

Norma ha ganado autoridad frente a Jairi. Sospecho que es por la edad (Norma es mayor) y porque aquélla habla castellano con mayor fluidez que ésta. El asunto es que cada vez que Jairi quiere decirme algo con detalle, llama a Norma y le habla en matsigenka, y Norma traduce el pedido. Norma es la intermediaria de Jairi. 
Cuando Jairi me habla para pedirme algo, lo hace de forma puntual y en tono de orden. Su castellano es básico o mejor dicho funcional. En cambio, cuando quiere hacer un pedido más específico y dar explicaciones, entonces llama a Norma. 
Cuando yo hablo con Jairi, ella solo se ríe --o se molesta--. No hay mayor interacción, pero nos entendemos. 

Jairi

Retirada

Ya son las 2:30 pm. Estuve aquí desde las 11:00 am. Es hora de irme. Me despido de Norma y ella me alcanza casi en secreto cinco soles y me dice: "hermano, cómprame manzanita". Me llena de ternura. Envuelvo su moneda en su mano y le digo: "no te preocupes, yo te compro la fruta --y casi en secreto le digo bromeando-- lo va a pagar el presupuesto de Jairi". Reímos juntos. 

De regreso con las manzanas

Por alguna razón, luego de almorzar en casa, regreso al hospital. Ah, ya recuerdo, fue porque otra vez las enfermeras me llaman por el teléfono pidiéndome no sé qué asuntos. El tema es que Isaí no está mejorando. Es posible que entre a cuidados intensivos. 
Pero bueno, llego al hospital con el recado de Norma, las manzanas. Ella se alegra y me agradece diciéndome: "ahora sí creo que eres hermano ah, porque yo pensé que eras un falso hermano". 

Tangoshiari quiere informe

Entro donde Jairi, y Norma, luego de guardar sus manzanas, entra tras mío. Jairi habla con Norma y ésta me dice que Jairi quiere hablar con Luis, el subjefe de Tangoshiari. Hablan por mi teléfono y, al parecer, Jairi lo pone al tanto de todo. Luego hablo con Luis y me pregunta de todos sus pacientes y me pide que envíe fotos para comprobar. Entonces aprovecho para tomar fotos a Jairi y Norma.

Hermano falla

Jairi aprovecha para recordarme que otra vez olvidé traerle el mentol. Tanto ella como Norma estaban por tratarme de mentiroso y falla, de "falso hermano", amenazándome --entre risas-- que si voy a su comunidad me van a isanguear (sobar con espinas). 
Pero estaba preparado: no solo le entregué a Jairi su preciado mentol, sino que también le di su paquete de plátanos fritos, parte de las manzanas que compré para Norma y un nuevo cargador para su celular.

Jairi contenta con el cumplimiento de mi palabra

Ellas solo atinaron a decir: "en verdad creo que eres hermano". 

Llama la jefa de personal

En eso llama mi esposa preguntándome a qué hora iré a casa. Le digo que en un rato. Al colgar, Jairi y Norma están curiosas de saber quién es mi esposa. Les muestro una foto de ella y Norma, impactada, me dice: "Qué va ser hermano, cómo va a ser esa gringa tu esposa". Tanto ella como Jairi comentan en matsigenka. No me creen. Jairi atina a decir sorprendida: "¡¿es mestiza?!". 
--¿Cómo que mestiza hermana? ¿Qué crees que yo soy paisano? Está bien que tenga el pelo largo, pero no soy paisano, yo también soy mestizo.
--No, no, no hermano --replica Norma--, no te creo que seas mestizo, tú eres paisano y te has unido con una gringa, pero no te creo hermano que ella sea tu esposa, es muy bonita para ti.
(Jairi no dice nada, está en shock al enterarse que no soy paisano).
--Bueno hermanitas, acérquense que les voy a mostrar fotos de mi familia. 
Así, nos quedamos viendo fotos de mi celular al menos media hora. Les muestro a mis hijas, a mi mamá, a mi mascota y mil fotos en donde mi esposa y yo estamos juntos y arremolinados. 
Finalmente, Norma se convence --aunque no tanto-- y dice:
--Ya hermano, es así, sí, puede que sea tu esposa, viendo las fotos me estás por convencer, sí, de repente sí es verdad hermano, que sí es tu esposa, ya que apareces varias veces con ella en las fotos. 

Informe desde Quillabamba: hay un nuevo Roger

Roger me llama por teléfono para decirme que Banita dio a luz finalmente. Al parecer, no se requirió de la sangre o del paquete globular, y si se requirió, pues nosotros no nos enteramos. 
El asunto es que el niño --sí, es varón-- salío más rápido que apurado. Ganó la naturaleza.
Mañana irá Roger y Banita a inscribir al niño a registros públicos. 
--¿Qué nombre le vas a poner a tu hijo? --le pregunta Roger a Banita.
--Se va a llamar como tú, Roger. 
--¿Cómo yo? ¿Por qué, acaso yo lo he fabricado?
Ríen juntos. 
De esta forma Banita celebra el apoyo que recibió de Roger. Así son aquellas mujeres que, viviendo en las comunidades más alejadas, rinden homenaje a sus protectores de la ciudad. 

Comentarios